lunes, 27 de junio de 2016

como prevenir el matoneo en los colegios


El matoneo: una mala moda en los colegios


El acoso escolar, comúnmente conocido como  “bullying”  constituye una forma de agresión verbal, física o escrita que genera un daño de un individuo a otro. Generalmente este tipo de ataques están basados en temas que involucren  orientación sexual, género, raza, algún tipo de discapacidad .
este tipo de situaciones pueden generar  graves consecuencias a nivel físico como psicológico y se pueden presentar dentro del aula de clase, como fuera de ella y de manera directa como por redes sociales lo que escuchamos llamar ciberbullying.
este tipo de problemas plantea un total desafio para los padres de familia, docentes  y autoridades por controlar este tipo de situaciones y no permitir que se agudicen sus consecuencias.
Becki Cohn-Vargas directora de la campaña Not In Our School(“No en nuestra escuela”), una iniciativa que busca generar conciencia y evitar el maltrato en las escuelas de Estados Unidos, considera que el primer paso para lidiar con el bullying es reconocer e iniciar un diálogo sobre el problema. Conoce las 5 estrategias para prevenir el bullying según la especialista: 

1) Reconoce el problema: De acuerdo con la experta, los docentes deben educar a los estudiantes, padres, colegas y a la comunidad en general sobre la importancia de tomar en serio esta problemática y cómo reconocerla.sin embargo gracias a la cantidad de información que nuestros niños y jóvenes manejan por distintos medios cada día son mas los casos que se registran en las instituciones educativas. se debe crear un plan de acción que permita mitigar y dar solución a la situación trabajando mancomunadamente

2) Involucra a los estudiantes: Una estrategia que recomienda Cohn-Vargas es fomentar un diálogo abierto con los estudiantes acerca del acoso y la intolerancia, mediante asambleas o foros “anti-bullying” y así dejar que ellos propongan ideas y discutan soluciones a los problemas. buscar soluciones comunes y permitir que todos hagan parte de la solución, mantener ambientes de amistad y hermandad.
3) Convierte a los estudiantes pasivos en activos: Al participar en una discusión abierta sobre el tema, los estudiantes que no son víctimas ni victimarios directos del bullying, los “observadores”, tendrán más herramientas para sentirse involucrados y convertirse en agentes activos en contra de los maltratos. realizar actividades grupales que les permita conocer distintas situaciones y plantear alternativas de cambio.
4) Promueve la tolerancia y la inclusión: Generar un ambiente inclusivo, seguro y tolerante en la clase es esencial para que los alumnos sientan que su identidad es respetada y valorada. Como docente, debes mostrar una actitud abierta a los estudiantes, de manera que ellos entiendan que pueden confiar en ti si están sufriendo situaciones de hostigamiento o violencia.

5) Presta atención a los agresores: De la misma manera que las víctimas, los niños responsables del bullying deben recibir atención y ayuda para disminuir su conducta agresiva. A menudo el atacar y sentir la necesidad de dominar a los compañeros responde a inseguridades propias e incluso a situaciones de violencia experimentadas en el hogar. Ignorar al agresor y solo enfocarse en la víctima es incompatible con una verdadera resolución del problema a largo plazo.




los docentes somos agentes fundamentales en la solución de situaciones que impliquen acoso o maltrato entre nuestros estudiantes, debemos estar a la vanguardia de cada situación que se presente y no pasar por alto ningún hecho  que implique algún tipo de maltrato o daño físico y psicológico entre  ellos; pero es un trabajo que se debe realizar con el apoyo de los padres de familia y de las autoridades competentes si así lo requiere; recordemos que cuando la falta cometida es de tipo III, son las autoridades las encargadas de tomar las medidas en el asunto y los padres quienes responden para menores de 14 años.
A diario encontramos niños sometidos a la burla o el rechazo, marginados por alguna forma de ser o de pensar distinta y sometidos a situaciones que poco a poco van generando traumas que de no ser tratados a tiempo pueden desencadenar en hechos fatales como los que hemos conocido en los últimos días a través de los medios. todos debemos ponernos la camiseta anti- bullying y desde nuestros hogares y sitios de  trabajo generar espacios de reflexión y no permitir bajo ninguna  circunstancia que este tipo de conductas sean asumidas por nuestros hijos o nuestros estudiantes.




como defenderse del matoneo



 LA LEY FRENTE AL MATONEO:

Ya existen argumentos legales que nos permiten la legítima defensa frente a situaciones de matoneo.
Existen mecanismos con los que puede 
proteger a su hijo del matoneo escolar.
 Existen mecanismos con los que puede proteger a su hijo del matoneo escolar.
El matoneo lamentablemente es una palabra muy común en la joven sociedad en los últimos años. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 35 países el 15% de los niños de 11 años y el 9% de niños de 15 años de edad han sufrido intimidación.


La Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud demostró que el 20% de los niños en el país son víctimas de ésta problemática, mientras que el Dane, junto con la Secretaría de Educación afirman que en Colombia 1 de cada 5 estudiantes son víctimas del matoneo en todas sus formas.

Pero ¿qué es matoneo? se refiere a las actitudes tiránicas e intimidatorias que se ejercen contra determinada persona, es un comportamiento en el cual, de manera constante y deliberada se hace que otra persona se sienta mal, incómoda, asustada o amenazada, haciendo que no puedan llegar a defenderse, explica la doctora Alejandra Viedma Echavarría, Gerente General de Fidare, expertos en protección jurídica.

En Colombia ya existe una ley con la cual se busca controlar el matoneo escolar. Se trata de la Ley 1620 de 2013 por medio del cual se crea el “Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para los Derechos Humanos, la Educación para la Sexualidad y la Prevención y Mitigación de la Violencia Escolar”.

De acuerdo con la doctora Viedma de Fidare, “esta nueva norma permite que casos como burlas, ataques, golpes, chantajes, presiones, no queden en el anonimato y sean debidamente atendidos y castigados. Desde la activación de esta el estudiante podrá acudir a los comités de convivencia que se deberán crear en las instituciones educativas a fin de exponer su caso donde se impulsarán todos los protocolos para procesar el asunto”.

El ciberbullying o cibermatoneo 
según el director de Pantallas Amigas, Jorge Flores Fernández, los niños entre 12 y 13 años corren el mayor riesgo de sufrir el fenómeno conocido como acoso digital o ciberbullying.
El ciberbullying es el uso de los medios como el Internet, telefonía móvil y videojuegos online principalmente para ejercer el acoso psicológico entre iguales. Estamos ante un caso de ciberbullying cuando un o una menor atormenta, amenaza, hostiga, humilla o molesta a otro/a mediante el uso de estas tecnologías.
¿Qué es el ciberbullying?
Del mismo modo que sus equivalentes en el patio del colegio, algunos ciber abusones desean ejercer su autoridad, mostrar que son lo bastante poderosos como para obligar a los demás a hacer lo que ellos quieran o controlarles mediante el miedo. Algunas veces los niños quieren hacer daño a otro u otra persona. A veces lo único que sucede es que ese niño o niña no les gusta.
El anonimato, la no percepción directa e inmediata del daño causado y la adopción de roles imaginarios en la Red convierten al ciberbullying en un grave problema.
Los padres deben comprender también que un menor puede tanto sufrir el ciberabuso como ejercerlo y, con frecuencia, se entra y se sale de los dos roles durante un mismo incidente. Puede incluso que no se den cuenta de que se les ve como ciberabusones.
Lo que no es
Se trabajan diversas definiciones, pero se asume que tiene que haber menores en ambos extremos del ataque para que se considere ciberbullying: si hay algún adulto, entonces estamos ante un caso de ciberacoso.
Tampoco se trata de adultos que engatusan a menores para encontrarse con ellos fuera de la Red o explotar sus imágenes sexuales. Aunque hay veces en que un/a menor comienza una campaña de ciberbullying que puede acabar implicando a adultos con intenciones sexuales.
¿Cómo se manifiesta el ciberbullying?
Las formas que adopta son muy variadas y sólo se encuentran limitadas por la pericia tecnológica y la imaginación de los menores acosadores, lo cual es poco esperanzador. Algunos ejemplos concretos podrían ser los siguientes:

  • Colgar en Internet una imagen comprometida (real o efectuada mediante fotomontajes) datos delicados, cosas que pueden perjudicar o avergonzar a la víctima y darlo a conocer en su entorno de relaciones.
  • Dar de alta, con foto incluida, a la víctima en un web donde se trata de votar a la persona más fea, a la menos inteligente... y cargarle de puntos o votos para que aparezca en los primeros lugares.
  • Crear un perfil o espacio falso en nombre de la víctima, en redes sociales o foros, donde se escriban a modo de confesiones en primera persona determinados acontecimientos personales, demandas explícitas de contactos sexuales.
  • Dejar comentarios ofensivos en foros o participar agresivamente en chats haciéndose pasar por la víctima, de manera que las reacciones vayan posteriormente dirigidas a quien ha sufrido la usurpación de personalidad.
  • Dando de alta la dirección de correo electrónico en determinados sitios para que luego sea víctima de spam, de contactos con desconocidos.
  • Usurpar su clave de correo electrónico para, además de cambiarla de forma que su legítimo propietario no lo pueda consultar, leer los mensajes que a su buzón le llegan violando su intimidad.
  • Provocar a la víctima en servicios web que cuentan con una persona responsable de vigilar o moderar lo que allí pasa (chats, juegos online, comunidades virtuales...) para conseguir una reacción violenta que, una vez denunciada o evidenciada, le suponga la exclusión de quien realmente venía siendo la víctima.
  • Hacer circular rumores en los cuales a la víctima se le suponga un comportamiento reprochable, ofensivo o desleal, de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen, ejerzan sus propias formas de represalia o acoso.
  • Enviar menajes amenazantes por e-mail o SMS, perseguir y acechar a la víctima en los lugares de Internet en los se relaciona de manera habitual provocando una sensación de completo agobio.







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